jueves, 11 de noviembre de 2010

Y AHORA EL LLANTO

Mamá, siento que el día de tu muerte no lloré lo suficiente,
no grité bastante.
Útimamente, cuando voy al cementerio
quiero llorar y gritar muy fuerte
pero al llegar donde yaces, me quedo tan fría
como la lápida que te guarda
y empiezo a actuar como un autómata sin alma.
Beso la losa, me voy y vuelta a empezar
con el corazón encogido y el alma enmarañada.


2 comentarios:

ElJinetePalido dijo...

Sin querer mientras te leía escuchaba una canción, y sin querer se ha involucrado en el relato, es Mercy of María, de Midnight Choir, uno de mis últimos descubrimientos, escúchala Evica!

Los días malos son necesarios para conocernos mejor, pero no hagas de estos una tragedia, aunque parezca una contradicción, disfrútalos, bucea en tu mente, y cuando llegues a la conclusión, a última hora de la tarde, cuando la luna ilumina el cielo, de que seguimos siendo unos afortunados, tu alma descansará.

Yo creo que nada alegra más a tu madre que verte feliz, tal y como eres, tan natural y tan espontanea.

Escucha también The Greatest de Cat Power.

Ya me cuentas,

Un besico.

La Confiterica dijo...

Sé que soy muy afortunada, sobre todo porque tu siempre estás ahí...