Enseguida, como siempre, me ha venido a la cabeza y al corazón mi madre. Yo creo que ella no era muy de alardear de triunfos, ni de hijas, ni de dinero, ni de nada... siempre fue muy discreta... pero, qué pensaría mi madre si me viera ahora mismo?? se sentiría orgullosa o decepcionada?? tengo la sensación que me reprocharía algo...no sé el qué...quizás que gasto mucho dinero en chorradas, que no paso suficiente tiempo con mi padre, que estoy estancada en mi trabajo, que no ayudo lo suficiente a mis hermanas, que cuando surge un problema meto la cabeza debajo del ala...entonces se me va la vista atrás y veo que han pasado dos años, ya dos años!! que si no está asomada a un agujerito, no sabe que me he casado, que estoy intentando mejorar mi situación laboral, que me encanta estar en mi casa haciendo comiditas, organizando ropa y haciendo y deshaciendo camas... que tiene tres nietas más que son hermosísimas y muy graciosas, la más pequeña lleva su nombre y sus pelos, que papá intenta superar su ausencia... qué pensaría ella de todo esto y mucho más...
Desde que mi madre no está, dentro de mí algo dá un respingo cuando se me plantean distintas circunstancias, sean felices, tristes, decisiones, rutinas... todo me gustaría consultarlo con ella, porque ella era la que me orientaba en todo. Ella era la que tenía un punto de vista distinto que yo no podía ver a veces. Ella tenía una visión más amplia de todo (por mucho que dijera que no veía un pijo, siempre veía más allá), la palabra justa y el gesto adecuado para cualquier situación... Era una brújula cuando me sentía totalmente perdida...y puedo asegurar que en estos dos años y pico ha habido veces que no sabía donde carajo me encontraba y no tenía mi brújula... Así es imposible orientarse!
Cuando voy sola al cementerio es cuando más se me acentúa esta sensación de estar perdida, de vivir una realidad que no es la mía...voy, veo su lápida, la acaricio, la beso, quito y pongo flores, riego plantas, barro, friego y me siento en el portal esperando que algo suceda, que salga su voz de algún sitio y me diga cómo ver la vida sin ella. Tras un rato veo que no pasa nada, me encabrono y vuelvo a intentar vivir con su ausencia. Pero una cosa sí que saco positiva de las visitas al cementerio: prioridades...vuelve a ponerse todo en orden. Pero esto último daría para otro post...