lunes, 16 de marzo de 2009

CARPE DIEM

Parece mentira que estando a tantos kilómetros, mi amiguito de Dublín me haya adivinado de lo que iba a ir la entrada de hoy. Carpe Diem, si señor! Según wikipedia, locución latina que literalmente significa "cosecha el día" o lo que es lo mismo, aprovecha el día, no lo malgastes. (http://es.wikipedia.org/wiki/Carpe_diem).

Y esta aptitud ante la vida en general, no sabes hasta qué punto puede ser positiva en el estado de ánimo.
Lo del Carpe Diem lo solía asociar a hacer cosas sin pensar, sin que importe mucho las consecuencias de esos arrebatos, pero nada más lejos de la realidad. El tema está en que lleves a cabo lo que quieras siendo consciente de ello, disfrutando de lo que haces y sin preocuparte de lo que puede o no deparar el futuro.

De momento llevo 2 fines de semana redondos que me hacen pensar y disfrutar del "ahora" sin importarme mucho de lo que irá el "mañana". Hace dos semanas disfruté si reparos de un fin de semana con mis amigas en la playa. Era la despedida de nuestra amada Abanibí, pero no fue una despedida de soltera al uso (nada de penes luminosos en la cabeza, ni hombres sudorosos bailándonos alrededor en pelotillas, ni desenfreno sin sentido, que nosotras tenemos mucho arte). Fue una reunión de amigas con ganas de compartir experiencias, disfrutar del sol y de la buena comida. Así en plan tranqui y derrochando glamour nos pasamos un fin de semana increible. Y para muestra un botón: terminamos en la Copa Davis en Benidorm, con nuestra correspondiente acreditación oficial de nuestra despedida y fastuaosamente maquilladas gracias a los diversos productos de Bobbi Brown, super fu-erte.

La semana pasó sin pena ni gloria y este fin de semana se prometía tranquilo, aunque no menos intenso. Ha sido tiempo de preparar las cosas en mi nueva casa. Montamos un vestidor Hopen de Ikea que se caga la perra de lo monísmo de la muerte que nos ha quedado y sobrándonos piezas. Ha sido muy divertido ver a mi Macho cómo me repasaba cada tornillo que metía porque no se fiaba un pelo de mí. Él se estudiaba las instrucciones y yo sin a penas mirarlas pasaba a la acción. Y en eso que me veía atornillar, se le ponía el lomo como un serrucho y habría los ojos mucho intentando entender por qué me tiraba a la piscina sin consultar con nadie, tan alegremente. Por supuesto no podía faltar que yo diera la nota gracias a este ímpetu y nerviosismo que me caracteriza. Muy elegantemente pisé una madera que andaba por ahí suelta y tras hacer winsurfing por primera vez en mi vida y en seco, aterricé con mi nalga derecha y las patas por los aires cual dibujo animado. Las consecuencias no han sido graves aunque sí molestas de modo que ahora sólo puedo tomar asiento cn mi nalga izquierda, e ir apoyando la otra poco a poco. Mi jefe cuando me ha visto hoy sentarme, seguro que ha pensado que estaba dejando vía libre a un pedete atravesado como él suele hacer. Pero no!! He puesto media sonrisa como si no me doliera nada y he conseguido sentarme correctamente.

Aún así, y siendo toda yo una agujeta andante, mis niveles de ansiedad están bajando, lo cual me permite disfrutar de lo que estoy vivendo ahora mismo. Es posible que esto sea porque todo lo que me está sucediendo es positivo y que cuando venga algún contratiempo me quiera tirar por el puente, pero de momento, otra vez, Carpe Diem.

Me queda el resquemor de pensar que si me tragué el cactus, en algún momento lo tendré que cagar y posiblemente me haga trizas el anillito de cuero. Maldita sea!

lunes, 2 de marzo de 2009

CUANDO TE TRAGAS UN CACTUS

Esa es la sensación que me invade y que por desgracia no es del todo desconocida por mí.

Se acerca la fecha de mi boda y aunque hasta ahora todo en mi interior andaba normal, se me han disparado los sentimientos negativos. Éstos toman posiciones en mis entrañas y pinchan cual cactus en los intestinos y en el estómago. Como el cactus pincha, encojo la barriga y es entonces cuando no me cabe la comida. Mi organismo pide a gritos energía, pero no puedo meter nada en el burruño amonotonado y encogido que forma mi aparato digestivo.

Intento pensar en todo lo positivo de ese día: mi Macho feliz como una lombríz, mi vestido divino de la muerte, mis pelos recogidicos, mis amig@s disfrutando, el pedazo de viaje que nos estamos programando y cuando llego a mi familia, zas, se me encoge todo dentro. Pienso en mi padre que ya ha manifestado sus miedos, en mi madre que la voy a echar muchísimo de menos, en mis hermanas, cuya vida despues de mis desposorios cambiará bastante. Y a todo lo anterior se une la preocupación porque todo salga bien y el vértigo de comenzar un proyecto en común con mi Macho.

Sabremos adaptarnos el uno al otro? Seguiré siendo una manirrota y se me escapará el dinero entre los dedos sin saber cómo ni por qué? Pienso que no soy una persona con la que se conviva fácilmente. Supongo que de tanto compartir espacio en casa de mis padres,
ahora lo quiero todo para mí y me molesta sobremanera que me toquen mis cosas. Soy maniática, metódica, pero en otros aspectos soy dejada, desordenada y poco disciplinada. Quizá porque el orden y la disciplina han sido la tónica dominante en mi educación.

"La convivencia se
carga hasta al apuntador", repetía mi madre hasta la saciedad. Y esta frase no para de martillearme los sesos. Me he tragado un cactus y me pincha. Alguna sugerencia?