domingo, 25 de enero de 2009

FELICIDADES MACHO

No sé a qué o quién tengo que dar gracias por haberte puesto en mi camino, pero me iban a faltar palabras y debería de nacer varias veces para agradecérselo.


Nuestro amor se ha ido cociendo poquito a poco y esa cocción lenta es la que lo hace tan consistente, creo yo. Tuvimos nuestras dudas al principio pero no nos dio miedo de poner las cartas boca arriba y entregarnos sabiendo lo que éramos y lo que realmente queríamos cada uno. Lo mejor vino después cuando conocimos cosas de cada uno que jamás pensamos que nos podrían maravillar tanto.


No somos novios de melaza, empalagosos, ni cuando nos miramos nos ponemos bizcos, pero eso es lo de menos, lo de fuera. A cada uno nos importa el interior del otro, su crecimiento y nos cuidamos de entrar y salir dejándolo tal y como está, sin alterar ni un pensamiento, ni una certeza, ni un sentimiento.


Nos amamos incondicionalmente y eso es lo más hermoso que se puede sentir.

Quiero compartir mi espacio contigo. Quiero crear una familia contigo. Quiero que transmitas tus valores a nuestros hijos. Deseo envejecer a tu lado porque sabes quererme porque sí, sabes capear el temporal, ponerme los pies en el suelo, respetar mis decisiones, ayudarme en con mis debilidades, animarme a conseguir retos, reconocer mis méritos, haces que me muera de la risa, pero lo que más me gusta es que me amas con mis defectos y mis virtudes.


Quiero que nos hagamos viejitos juntos y paseemos de la mano con el mismo amor que ahora sentimos y con la satisfacción del trabajo bien hecho.


Felicidades!!


"Cómo hablar,

si cada parte de mi mente es tuya

y si no encuentro la palabra exacta,

cómo hablar.


Cómo decirte,

que me has ganado poquito a poco,

tu que llegaste por casualidad.

Cómo hablar"

miércoles, 7 de enero de 2009

LOS REYES MAJOS

En mi casa están algo hartos de mimonólogo sobre el trauma que tengo con los Reyes Majos.

Cuando era pequeña la noche de Reyes era mágica, como para todos cuando somos pequeños. No conseguía dormir más de dos horas seguidas, pensando que ya habían llegado. Cuando la luz del día entraba por los agujeros de la persiana de mi dormitorio salía pitando de la habitación, recorría el largo pasillo de mi antigua casa llanteando y derrapaba delante del árbol y veía los paquetes cuidadosamente colocados junto a los zapatos de cada una de nosotras. Entonces daba un grito: "Ya han llegaooooooooooooooooo!!" y todos arriba. Abría mi/s paquete/s y llegaba la gran decepción. Ninguno de los regalos coincidía con lo que había escrito en la carta. "Qué carajo les pasa a estos malditos viejos borrachos de mierda? Por qué no entienden mi letra cuando les escribo?? si estuve haciendo caligrafía todo el año!!!" Ese año me trajeron una escoba y un recogedor, por supuesto a medida (pequeños) y un caldero con su correspondiente mocho. JODER!! Así que de mayor me toca tanto la moral limpiar! Lo peor de este regalo es que pasados un par de meses estos artilugios desaparecieron misteriosamente de mi casa y en vísperas del día de Todos los Santos íbamos a limpiar al cementerio y allí estaban!!! Mi abuela cuando se lo cuento se mea de la risa y me dice: "Nena, es que eran muy amanosicos pa tenerlos en el Panteón que hay poco espacio" No te jode...

Otro año recuerdo perfectamente que pedí la Carabana de la Barbie y un par de modelitos más para su colección. Entonces bajo el arbol apareció una tabla de planchar, una planchita, un carrito de la compra y un Walkman Sony con radio FM/AM, Super Bass y casette. Bien, de la tabla de planchar y la plancha, me reservé la opinión. El carrito de la compra lo mandé personalmente a tomar por culo ya que no cabía ni un miserable kilo de manzanas y el Walkman se lo agenció mi madre para escuchar la radio por las noches. Hizo buena inversión, sin duda.

El siguiente año directamente no encontré nada debajo del pino esjalichao que había cortado mi padre. Y no era demasiado temprano, que aquél año me quedé durmiendo hasta las 9:30 por lo menos!. Llorando desconsolada me fuí a la habitación de mis padres y mientras mi madre me consolaba e improvisaba escusas baratas del estilo de los camellos se habrán lesionao o les habrá dado caguetilla de tantas galletas y leche que les dan por ahí, mi padre desapareció de la habitación y cuando ya mi madre no sabía qué más inventarse, grita desde la escalera mi padre: "Está aquíiiiiiiiiii, en la escaleraaaaaaaa!!! Mira, se ve que llevaban prisa y no han podido subir!". " Sí claro, será eso" le contesté yo muy seria y quitándole el paquete de las manos que ni siquiera estaba envuelto, cojona!

Y así puedo seguir contando muchas más, como cuando me echaron carbón... Y ya cuando me contaron que los Reyes Majos eran mis padres sí que se me calleron todos los mitos al suelo de ver lo chapuceros que habían sido mis propios padres durante tanto tiempo. Lo mío es un trauma detras de otro, maldita sea.