lunes, 15 de diciembre de 2008

UN LUNES CUALQUIERA

Hoy me he topado con un quinqui. Pero no un quinqui de esos cualquiera, no, de los buenos. Era un quinqui modelo Callejeros...

Estoy en la cola de la caja de la CAM y uno con capucha y con una peste a sobaco retestinado se me pone delante, me asomo y le digo: "perdone, es que la cola termina ahí detrás". Se gira, se me pone a dos centímetros de mi nariz y me dice con voz de quinqui: "esh que shólo voy aaaaaaaaaaaaa shacaaaaaaaaar dos urosh pal utobush...no tardo naaa, tíaaaaaa!!" Casi pierdo el conocimiento del olor a cloaca podrida que le salía del pozo… Y he pensado que todos los raros se me acercan! Yo debo de llevar un cartel luminoso en alguna parte de mi cuerpo en el que pone: "Subnormales y quinquis del mundo, venid a mi".

Tambaleante, doy un paso atrás y le digo: “vale, vale, no pasa nada” Creo que mis palabras han sido totalmente asépticas, pero no sé qué coño ha debido de interpretar. Yo creo que en todo el jaleo de su cabeza ha debido de entender: “Vale tío, lo que quierash, aquí toy yo, shabes. Eh, de corazón tío, aquí toy yo, tío.” Digo esto porque conforme recobraba un poco el conocimiento, me ha puesto su libreta de ahorros en la punta de mi nariz y me dice: “ eh, tía, cuantas perrash dice aquí que tengooo?” He cogido cuidadosamente la libreta con el pulgar e índice, la he apartado hasta diferenciar letras y números y le he dicho: “Aquí, pone que tienes 2,50€”. Entonces se apoya en mi hombro y partiéndose de la risa (me abstengo de dar detalles de la dentadura) me dice: “ Posh no son listos estosh ni na! Parece que shaben el dinero jushto que necesito pal utobush!” Bien, le río la gracia y seguimos esperando…entonces se percata que su madre está al final de la cola esperando y le pega un grito: “maaaaaaaaaamaaaaaaaaaa! Ven siéntate aquí que ya he cogío yo veehhh en la cola, no me veeeeeeeehh” La madre muy obediente va y se sienta sin más…pero todo en todo el banco se han enterado que él ya había cogido la vehhh!! Entonces vuelve a mirarme y me dice: “no she entera de ná mi vieja..jajajajaja” (otra vez me enseña su hermosa dentadura)…

Por fin, ha hecho su gestión y gracias a Dior se ha ido sin despedirse. Se lo perdono, lo juro. Cuando he llegado a la cajera, tenía tal anestesia gracias a los perjúmenes de mi amigo el quinqui que no sabía ni a lo que había ido…hasta la cajera se partía de verme la cara, pero a mí no me ha hecho ni puta gracia, porque luego en qué me he visto de tomarme mi café y mi tostada con ese recuerdo martilleándome sin pararar…creo que voy a llamar a mi Hada, porque esto me ha tenido que provocar un shock de stres postraumático del carajo.

Si ya se lo decía yo a mi madre: to me pasa pijo, to lo tengo que ver!!!



lunes, 1 de diciembre de 2008

DE DUENDES Y HADAS

Tengo en mi casa una duende. Sí, digo bien, una duende, porque sé que es chica... cuida de mi casa y sobre todo del orden y la limpieza. Es como un duende que pone cada cosa en su sitio y busca un sitio para cada cosa. Cuando llego a casa mi duende ha desaparecido, pero se nota que ha estado, que en cada momento sabía perfectamente lo que tenía que hacer y lo ha hecho con cariño y atención. Este duende también dió mimitos a mi madre y la amó casi como si fuera suya, eso es un mundo... Mi duende vigila mi desorden y me malcría en ese aspecto hasta que me avergüenzo de mi desastre y no me queda otra que corregir mi aptitud y darle la razón y excusas baratas...

También hay en mi vida un hada. La conocí en un momento nefasto de mi existencia y me concedió el deseo de volver a recuperar la ilusión y las riendas de mi vida. Primero fue una relación meramente profesional, pero siento que se ha convertido en algo más. He tenido que recurrir a mi hada de nuevo cuando todo se vino abajo y otra vez me ha guiado por el enrevesado mundo de los sentimientos y la sinrazón. En esta segunda caida las dos sabemos que no lo vamos a superar, pero, casi de la mano, entendemos que tenemos que vivir con ello. Aprendemos a vivir con la ausencia. Creo que yo también he ayudado a mi hada un poquito, pero en proporción a lo que ella ha hecho por mí, no he llegado ni a cuarto y mitad de ayuda.


Gracias al cielo, en mi vida hay más hadas y duendes y es por ellos por lo que se mantiene la magia en el universo.